Ruca Laufquen (en mapuche: ”casa en el lago”), abre sus puertas permitiéndoles disfrutar de un lugar único sobre el Lago Gutiérrez, a metros de la entrada al Parque Nacional. Está inmersa en un bosque nativo centenario que se vive sintiendo el aroma de la humedad de sus hojas y flores, escuchando al atardecer el canto de los pájaros, con la imponente vista al lago y montañas.


La atención cálida de sus dueños, sus 4 exclusivas habitaciones con vista al lago, el perfume de los panificados por la mañana, acompañado de las mermeladas caseras de rojos intensos, las medialunas calentitas, el sabor del jugo de naranja exprimido, el disfrute de un nutrido desayuno, con la mejor vista a la naturaleza.

 

El amplio bow window que enmarca el living con sus cómodos sillones invita a relajarse en compañía de un libro, música o compartiendo juegos y charlas amistosas. Las lunas llenas asomando sobre la montaña del otro lado del lago son asombrosas desde este rincón de la casa. Una picada, luces bajas, una copa de vino son el maridaje perfecto con la vista del lago plateado.

 

En verano los días son largos, tenemos luz durante muchas horas, calor, sol… disfrutamos del jardín de Ruca Laufquen, del muelle mirador, de la playa; la posibilidad de hacer un asado en la parrilla con la mesa junto al lago le permitirá saborear las delicias desde el momento en que el fuego comienza a prenderse. Tendrá a su disposición reposeras, sombrillas, sillas, mesas, manteles y todo lo necesario para que su día de picnic en Ruca Laufquen sea único.

 

En invierno, se abre la puerta de Ruca Laufquen y se siente el calorcito de hogar, acompañado del crepitar del fuego de la chimenea; el frío y el cansancio de la actividad que desarrollamos durante el día (ski, excursiones, caminatas con raquetas) son rápidamente atendidos con una rica taza de té, café o chocolate caliente con una torta y siempre sin dejar de disfrutar la naturaleza del lugar desde el living, el comedor, y las habitaciones de la que puede llamar “su casa”.


Atendida por sus dueños Virginia y Diego, discípulos de Alberto y Mónica.